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Alimentación saludable en la infancia

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Alimentación saludable en la infancia

En la Universidad de Oriente creemos fervientemente que la alimentación en cada una de las etapas de la vida es importante para conseguir mantener una buena salud en las posteriores etapas de la misma. Por ende, debemos cuidar hasta el más mínimo detalle de la alimentación de los más pequeños del hogar, puesto que a partir de este punto la salud que tengan se verá beneficiada o perjudicada por el resto de sus vidas.

La alimentación de los infantes puede ser algo complicada desde el inicio de su vida, por ello, se pueden generar muchas dudas, por ejemplo: 

  • ¿Lo alimentó con leche materna o con fórmula? 

  • ¿A qué edad puedo empezar a darle alimentos en papillas y sólidos?

  • ¿Qué alimentos no puedo darles?

  • ¿Les genera alergia? 

  • ¿Qué hago si mi hijo/a no quiere comer lo que le ofrezco?

Pero por fortuna el personal médico-nutricional (pediatras y nutriólogos) les orientamos para que la salud de los más pequeños no se vea comprometida

Primera infancia (2 a 6 años de edad)

Posterior a la edad de los 2 años donde el infante empieza a tener una mayor independencia, a partir de esa edad los padres comienza a tomar en consideración la opinión y los gustos del infante de una manera más crítica, así como sus conductas a la hora de comer todos juntos y sus hábitos entre comidas. Este es un punto crítico, ya que en esta etapa se inician los condicionamientos cognitivos referentes a las tendencias a la preselección de determinados alimentos, sea nutritivos o sean alimentos chatarra. Esto definirá su elección en futuras etapas de la vida. 

Los padres deben generar o inculcar hábitos correctos de alimentación, fundamentar la alimentación de un infante a partir de una base correcta de todos los grupos de alimentos es esencial para el crecimiento, desarrollo y cuidado de la salud de los humanos en esta etapa de la vida. Por ello, brindarle al infante una dieta variada tendrá como resultado un adulto con preferencias variadas y predilección de alimentos buenos. De no ser así, el infante podría caer en una tendencia alimenticia llamada “Picky eater”. 

¿Qué es un “Picky eater”? 

Picky eater es un fenómeno conductual alimentario el cual es producido en edades tempranas previo a la infancia. Este fenómeno alimentario se caracteriza por la ausencia de voluntad para consumir los nuevos alimentos (neofobia alimentaria) y mantiene patrones alimentarios aberrantes, que pueden incluir el rechazo de consumo por la textura, consistencia, color u olor característico de cada alimento. Dicha neofobia comúnmente alcanza su máxima expresión entre las edades de 2 a 6 años de vida y solamente algunos mantienen esta tendencia más allá de sus primeros años de adultez (1)(2)(3). Como esto se produce en los primeros años de vida, los padres de familia deberán generar la mayor presentación y aceptación posible de alimentos en los niños pues con la ausencia de esto se ha asociado a un menor consumo de frutas y verduras en los niños en edad escolar (4), esto ha sido considerado como una barrera desarrolladora de fobias y trastornos alimentarios (3). 

¿Cómo identificar a un niño/a “Picky eater”?

Estas son algunas de las acciones que tiende a seguir un Picky eater:

  • Comen una variedad de alimentos muy reducida

  • Evitan los alimentos nuevos por miedo a sensaciones nuevas

  • Prefieren líquidos que sólidos como el jugo o la leche

  • Cuidan no mezclar alimentos para no mezclar sabores

  • Sus sentidos pueden sobrerreaccionar a los estímulos como el olor, el sabor y la textura generando mareos, arcadas y cambios de humor

  • Entre más presión reciba más se alejará y menos intención tendrá de consumir alimentos

  • Prefieren snacks y comida chatarra muy salada o muy dulce en lugar de hacer tiempos de comida correctos 

Por ello, mantener estímulos alimentarios nuevos constantes es necesario para evitar conductas alimentarias poco favorables como el Picky Eater.

Segunda infancia (6 a 12 años)

En esta etapa de la vida, los hábitos alimentarios si bien ya están bien fundamentados los infantes poseen de independencia de elección de alimentos debido a la escolaridad a la que pertenecen y a los círculos sociales en los que están integrados, aunado a factores ambientales externos a ellos como publicidad a los que tienen acceso en distintos medios como televisión e internet, economía de la familia, tiempo de elaboración de alimentos para el infante en la institución donde estudia (lunch), dinero que tenga en posesión el niño, entre otros, los mismos hábitos pueden cambiar.

Estos factores determinan muchas posibilidades de consumir alimentos fuera de supervisión de los padres de familia, por ende, hay una gran probabilidad de consumir alimentos chatarra con grandes cantidades de sodio y azúcares añadidos como lo vienen siendo las golosinas, caramelos, refrescos y jugos, papas fritas, chicharrones, pan dulce de características industriales, entre una gran variedad de productos de fácil acceso en tiendas, cadenas comercializadoras de interés, cooperativas y cafeterías escolares haciéndose tendencia de consumo.

¿Cómo podemos atacar esta problemática de forma correcta para asegurarnos que los infantes reciben la mejor alimentación posible sin frenar sus gustos personales? La respuesta es simple, debemos realizar lo siguiente:

  • Nos encargamos de que el infante reciba un alimento que le parezca atractivo para desayunar en la escuela. Que sea una porción adecuada y suficiente a su edad puesto que ser bastos en las porciones puede ser un punto negativo en lugar de apoyar el punto que queremos controlar de manera segura.

  • Buscar realizar un acuerdo con los padres de familia de la institución para buscar el apoyo de la misma para brindar en las cooperativas desayunos y botanas saludables que sean atractivos para los niños, así como limitar la venta o distribución de alimentos ultra procesados o chatarra 

  • Brindar cursos sobre educación alimentaria a los niños estudiantes de las instituciones y enseñarles la importancia de una alimentación correcta libre del consumo excesivo de productos chatarra

De esta forma, los infantes de todas las edades pueden recibir de una educación amplia sobre cómo y qué significa alimentarse de manera correcta, los efectos de una mala costumbre alimentaria, sus efectos positivos y negativos. Todo esto para empezar a generar la cultura de la buena alimentación y mantener con ello una relación sana con la comida.

Todos los desórdenes alimentarios pueden producir diversos niveles de desnutrición e interferencia en el desempeño psicosocial. El manejo terapéutico requiere un equipo multidisciplinario que incluya médicos, psicoterapeutas, nutricionistas, psicoeducación, entre otros (5).

Por: David Rosas Bianchini

davidbianchi9777@gmail.com

REFERENCIAS

  1. Addessi E, Galloway AT, Visalberghi E, Birch LL. Specific social influences on the acceptance of novel foods in 2-5-year-old children. Appetite 2005;45:264-271.

  2. McFarlane T, Pliner P. Increased willingness to taste novel foods: effects of nutrition and taste information. Appetite 1997; 28:227-238.

  3. Thompson C, Cummins S, Brown T, Kyle R. What does it mean to be a ‘picky eater’? A qualitative study of food related identities and practices. Appetite. 2015;84:235-9. doi: 10.1016/j.appet.2014.09.028

  4. Galloway AT, Fiorito L, Lee Y, Birch LL. Parental pressure, dietary patterns, and weight status among girls who are “picky eaters”. J Am Diet Assoc 2005;105(4):541-8. doi: 10.1016/j.jada.2005.01.029

  5. Behar R. El amplio espectro de los trastornos evitativos/restrictivos de la ingestión de alimentos, ortorexia y otros desórdenes (alimentarios) Rev. chil. neuro-psiquiatr. vol.58 no.2 Santiago jun. 2020

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