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El Discurso Pedagógico: Una Oportunidad Docente

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El Discurso Pedagógico: Una Oportunidad Docente

Desde la concepción de que el discurso es una actividad realizada por el ser humano para establecer un vínculo con las otras personas, hasta entenderlo como: “Exposición oral sobre un asunto determinado, pronunciado ante un público, a fin de convencerlo o conmoverlo, en especial en un acto solemne o político”. (RAE 2020). El discurso como proceso comunicativo refiere una intensión generada por un emisor, que define el código y adecuación textual y determina un canal o medio por donde ha de pasar la información, hacia un o varios receptores, garantizando que haya un proceso de decodificación, su objetivo será, entonces, como en la comunicación general, lograr el interés y orientar respecto de un tema la forma de pensar o actuar de la audiencia.

El término discurso ha sido objeto de diversos usos. Entre los más frecuentes según Buenfil, (2008) sobresalen:

  • a) El uso coloquial y cotidiano que le atribuye al término el significado de sentido común de: pieza oratoria de funcionario público —generalmente enmarcada en una atmósfera formal y solemne…
  • b) El uso académico como una pieza oratoria, un programa o proyecto a realizar, una declaración de principios y objetivos, etc.). Entre las caracterizaciones más frecuentes de la lingüística, discurso ha sido definido como: parte de la lengua, como producto social, del habla, en tanto en una ejecución individual y un producto social en tanto está formado por hechos verbales (pág.34).

 De esta manera habrá de explicar que el discurso dentro del aula debe estudiarse desde una perspectiva lingüística. Pues el conjunto de hechos verbales dichos en contexto son la necesidad que los docentes deben comprender. Es verdad que la mayoría de los maestros en las Instituciones de Educación Superior [IES} son profesionistas de diferentes áreas, que cada uno tiene un bagaje profesional conformado por su argot y clusters, que sus saberes están a su vez organizados en oraciones y que ellos han de definir la importancia de los contenidos y por su expertise sabrán transmitirlo.

 La realidad es que no es así, es decir, en la práctica, la calidad oratoria, la consciencia de armar discurso en las tres fases de estructura. Introducción, desarrollo y cierre, considerando que se debe plantear el argumento bajo su tipo y consideraciones de estructura, no se hace. Menos, se tiene práctica sobre el manejo de a voz y la respiración que les permitan crear la fuerza que se necesita para influir en los alumnos.

Para comenzar, se debe tener claro que el discurso es un proceso dialógico e intrapersonal, y después interpersonal, que se dice bajo los lineamientos de un proceso didáctico, su contenido, tiempo y precisión permiten que se adquiera el conocimiento, interrelacionado e integrado dentro de la normativa social y en correspondencia a los parámetros de la cultura. Esto implica que se lleve a cabo en un campo en común, donde la materia del discurso no sea sólo la información, sino también las conductas que lo ayuden a integrarse a su contexto; lo que da paso a la concepción o definición de los criterios tipológicos del discurso pedagógico.

Según Leal, (2009)

  • a) el conocimiento personal que difiere del conocimiento social;
  • b) el conocimiento social y grupal, del conocimiento cultural;
  • c) el conocimiento sobre eventos específicos, de las propiedades generales de los eventos, y;
  • d) el conocimiento sobre eventos históricos, diferente a las estructuras sociales y políticas. (p.53)

Es decir, el discurso dicho en el aula, como estrategia pedagógica debe partir de que los alumnos no son los mismos por estar en el mismo grado, sus contextos socio-culturales los determinan y los eventos políticos y normativos propios de los usos costumbres sociales pueden ser parametralmente diferentes incluso en la misma localidad, ya sea por el nivel educativo de los padres, por las problemáticas de la comunidad o grupo social, o por la perspectiva estructural que se tiene.

Así también, el discurso pedagógico revela la presencia del enseñante y el aprendiente como los agentes de la enunciación, los que se actualizan sensorialmente en la práctica docente para operar sobre el contenido del saber, ya sea a través de las huellas de una clase, de un libro o de otros modos o medios que expresen la evidencia del conocimiento. (Leal, 2009 p.54)

Así, el discurso pedagógico tendrá un método y estrategias que van desde lo dicho o acto enunciativo propio del contenido programado, hasta las consideraciones del hablante al enunciarlo, como: la postura de la cabeza, espalda, pies… el manejo de la voz (acorde al proceso de diferenciación de lo importante) y enfocado a la construcción del conocimiento en un proceso dialógico.

El punto de partida sobre el que se debe entender la necesidad e importancia del proceso de oralidad del docente, es que sobre de las líneas del texto que expresa, va no sólo el proceso informativo de un tema enunciado o la aparente explicación de lo que significan los conceptos, sobre todo los nuevos a los que el alumno se está iniciando en su contexto.

Por un lado, se debe reconocer que existe un vínculo innegable entre lo que se dice y la sociedad donde se dice; primero por el valor de las palabras, porque semánticamente de colonia a colonia hay variedad de interpretaciones. Porque este mundo virtual y diversificado en el que se enseña, entre la polución mediática y las diversas alternativas de consumo informativo a través de las redes, la sociedad tiene un estándar de la variación del lenguaje.

Por ello el contexto que se debe tener comprendido como docente, debe ser entendido como todas aquellas situaciones que se dan en el aula, en la comunidad y con una relación directa al mundo, el sentido de lo que se enseña no lo da el alumno. El alumno lo deduce de la interacción lingüística del discurso que el docente hace de su contenido. En lo que se puede aplicar la opción de manejar las macro funciones: textual, ideacional e interpersonal, para establecer, una eficiente selección del texto y su manejo, los contrastes ideológicos entre lo aspiracional (exista o no) en la comunidad social, su contraste con la realidad y el marco de transformación o engranaje con los otros que forman su comunidad.

El discurso pedagógico entonces, pasa a una profundidad comunicativa que no siempre se ha destacado, pues por un lado se habla de la estructura y por otro de la capacidad enunciativa del orador, pero en la base real está el proceso comunicativo, la necesidad de preparar al emisor en la consciencia plena del acto ilocutivo y perlocutivo.  Donde por supuesto esta un bagaje informativo del contenido ya procesado y dosificado en relación a la situación curricular y el contexto.

De esta forma la comunicación que se establece en el aula, ya dicha como un proceso, debe dejar la unidireccionalidad de la clase en la que el maestro considera que con sólo hablar el alumno puede captar diferencialmente el contenido de base, lo importante, del contenido, del contexto o antecedente, es que sea preparado con las cualidades de los discursos, buscando convencer sí, pero también conmover, para que haya un aprendizaje. El docente universitario debe transformarse en un orador, el mejor de todos, pues en su voz, la palabra cobra sentido…y el conocimiento, valor.

Por: Dra. Maritza Romero Mares

 

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